La protección del diseño puede dividirse en dos ámbitos diferentes y complementarios: la propiedad industrial, que incluye las invenciones, patentes, marcas y diseños industriales; y la propiedad intelectual que protege el derecho de autor, que abarca las obras literarias, artísticas y científicas.
Para la empresa actual, debido a la importancia del diseño como eje determinante de la competitividad de la misma, es esencial plantearse la protección del mismo, desde el punto de vista de la propiedad industrial, que abarca tres ámbitos.